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IMPORTANTE DISCURSO DEL SANTO PADRE AL FORUM DE LAS ONGs DE INSPIRACION CATOLICA Se realizó en Roma del 30 de noviembre al 2 de diciembre de 2007 el Primer Forum de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) de inspiración católica. El Forum puso en relieve la riqueza e la importancia de la presencia e de las actividades de estas organizaciones en los diferentes sectores de la vida de la sociedad, en todo el mundo. El diálogo y el intercambio recíproco de las experiencias reforzaron en los participantes la voluntad de colaborar entre ellos y con la Santa Sede, en espíritu de comunión, como también encontrar modalidades adecuadas para este objetivo. A partir de la propia originalidad, las ONG de inspiración católica continuarán aportando su colaboración a las instancias nacionales, regionales e internacionales en las temáticas de mayor relieve, para el bien integral de toda la persona y de todas las personas. El Santo Padre Benedicto XVI, en su discurso dirigido a los participantes del Forum, afirma: “A los trabajos de esta importante reunión participan representantes de realidades nacidas en los años en los cuales florecían por la primera vez la acción del laicado católico a nivel internacional, como también miembros de otras asociaciones constituidas recientemente, en sintonía con el actual proceso de integración global. Participan también quienes se dedican preferentemente a la acción de incidencia política, y quienes trabajan principalmente en la gestión concreta de proyectos de cooperación al desarrollo. Algunas de vuestras organizaciones se configuran en la Iglesia como Asociaciones Públicas y Privadas de Fieles o participan del carisma de algunos Institutos de Vida Consagrada, otras tienen solo un reconocimiento jurídico en el orden civil e integran entre sus miembros también a personas no católicas y no cristianas. A todos, pero, vos une la única pasión por la dignidad del hombre, aquella misma pasión que inspira constantemente la acción da Santa Sé ante las diferentes instancias internacionales.” Por otro lado, el Santo Padre advierte que “muchas veces el debate internacional está marcado por una lógica relativista que parece considerar como única garantía de una convivencia pacífica entre los pueblos el negar la ciudadanía a la verdad sobre el hombre sobre su dignidad y la posibilidad de un accionar ético fundado sobre el reconocimiento de la ley moral natural. De esta manera se impone una concepción del derecho y de la política en la cual el consenso entre los Estados, obtenido muchas veces en función de intereses de corto plazo y manipulado por presiones ideológicas, aparecería como la única y última fuente de las normas internacionales. Los frutos amargos de esta lógica relativista en la vida internacional son lamentablemente evidentes: basta pensar, por ejemplo, al tentativo de considerar como derechos del hombre las consecuencias de ciertos estilos de vida egoístas, o al desinteresarse por las necesidades económicas y sociales de los pueblos más débiles, o al desprecio del derecho humanitario y a una defensa selectiva de los derechos humanos.” Para responder a estos desafíos, Benedicto XVI afirma que “es necesario un espíritu de solidaridad que conduzca a promover unidos aquellos principios éticos no “negociables” por su propia naturaleza y por su rol de fundamento de la vida social. Solidaridad con un fuerte sentido de amor fraterno que lleve a apreciar las iniciativas de los demás, a facilitar y a colaborar con ellas. Con este espíritu non se renunciará, cada vez que sea útil y necesario, de coordinarse sea entre las diferentes ONG como con los representantes da Santa Sé, siempre en el respeto de la diversidad de naturaleza, de fines institucionales y de los métodos operativos. Por otro lado, un auténtico espíritu de libertad, vivido en la solidariedad, estimulará la iniciativa de los miembros de las ONG a expandirse en una vasta pluralidad de orientaciones y de soluciones referentes a las cuestiones temporales que Dios ha dejado al libre y responsable juicio de cada uno. De hecho, se vividos en la solidaridad, el legítimo pluralismo y la diversidad no solo no se convierten en motivo de división y concurrencia, sino son condiciones de mayor eficacia. |